Primer Número

Educación: Políticas del conocimiento y disciplina literaria

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Hugo Herrera Pardo
Doctorado en Literatura, PUCV
Becario Conicyt


Bagubra: entrada del léxico porteño que significa “librero, que vende libros usados o nuevos”.1

Amparada en el marco de los Programas de posgrado en Literatura de la PUCV, el título de esta revista quiere llevar esa transacción a un nivel simbólico y así iniciar, por medio de una publicación trimestral, la circulación de temas y problemas de investigación emergentes o que aún no posean visibilidad reconocida en las agendas de la academia nacional. Gabriel Salazar2 daba cuenta, en una entrevista cercana a la fecha en que le fue concedido el Premio Nacional de Historia, las posibilidades y ventajas de la investigación de posgrado en comparación a la docencia universitaria, que debe negociar con un” mercado del conocimiento”3 para poder adjudicarse fondos por medio de concursos institucionales. Es en parte esa ventaja la que esta revista quiere aprovechar, a través de la velocidad y la simultaneidad que proporcionan los medios digitales, para perseguir y reflexionar sobre problemáticas que se presenten como atractivas, novedosas y relevantes al interior de la discusión universitaria.

Proponemos esto sin la intención de llevar a un simplismo forzado una expresión cada vez más corriente como “capitalismo del conocimiento” , sobre todo al pensar en el campo de los estudios literarios, en donde los distintos objetos de conocimiento tienen aún, al menos en las universidades latinoamericanas, más un valor cultural que de lucro y competitividad, sobre todo en relación a otras disciplinas de índole más científica. Solamente pretendemos reconocer en el espacio de pre y posgrado un cierto termómetro de emergencia cultural en lo que a modos de circulación, temas y objetos se refiere.

Al hablar de modos de circulación, Bagubra se ha propuesto, con cada número, presentar a e indagar en las editoriales que integran el circuito independiente de publicación nacional. Para este primer número contamos con la participación de Chancacazo Publicaciones, editorial independiente con residencia en Santiago que desde el año 2010 a la fecha ha desarrollado un profuso catálogo compuesto de narrativa, poesía y traducciones, cuyos parámetros —como su editor general reconoce en las páginas de este número— son la “emergencia creativa y la comunicación”, ya que entienden a la literatura esencialmente como una “forma privilegiada de comunicación”, y, en tanto tal, su trabajo como editorial es desarrollar la lectura ya sea por gusto o disgusto.

En cuanto a los temas y objetos que integrarán cada número, el equipo editorial de Bagubra ha decidido que mantengan el formato de monografías. De esta forma pensamos evitar la burocracia de que cada número termine convirtiéndose en una colección dispersa de ensayos, artículos y reseñas, para dar paso, por medio de investigaciones monográficas, a un desarrollo más específico de cada problemática seleccionada. En lo que compete a este primer número, que tiene por objeto explorar ciertos problemas de la disciplina literaria en relación con la educación y las políticas del conocimiento, su elección radica en la novedad de los objetos mucho más que del tema.

Dicho tema se ha posicionado más menos desde el año 2006 de manera intermitente en las variadas agendas disciplinares nacionales, y sobre todo con fuerza a partir del último año de estallido social. Sin embargo, hemos querido abordarlo a lo largo de este número desde perspectivas más íntimas y personales, como lo prueban los artículos de Nibaldo Acero y César García, quienes abordan la enseñanza de la literatura y de la argumentación, respectivamente, desde una lógica radicalmente contraria a la lógica instrumentalista hegemónica propia de la educación actual; el lugar de enunciación de sus planteamientos lo podríamos definir como una lógica de la afectación común. El primero de ellos nos propone a la educación literaria como una educación desde la derrota, para llegar a establecerla como una “arma de construcción” comunitaria que tenga como función estrechar lazos fraternos, valóricos, en otras palabras, como medio para alcanzar aprendizajes vitales. César García, por su parte, propone reemplazar la actual “argumentación confrontacional”, que gobierna la enseñanza de la argumentación en el currículo nacional, por una “argumentación conciliatoria”, que parte del hecho de que, más allá de habitar un mundo de diferencias, la argumentación se presenta como un medio exclusivo para llegar a acuerdos y, así, vivir efectivamente en sociedad.

Sandra Navarrete y Jorge Cáceres encaran aspectos específicos de la enseñanza literaria. Sandra, se centra en el tratamiento de un aspecto metodológico en torno al modelo historiográfico de la educación literaria, modelo al cual interroga desde la pregunta: ¿cuál es el rol y posibilidades que le caben al eje sincrónico en la actual enseñanza literaria? Su recorrido crítico la lleva a proponer el valor de la diferencia como factor metodológico clave en la contextualización y actualización de obras literarias que los Planes y Programas reconocen como necesarios —es decir los llamados clásicos— aún hoy en día. Precisamente a propósito de los clásicos, Jorge, comienza identificando en su trabajo los distintos y variados factores que participan en la conformación del canon escolar, tarea que sustenta unas conclusiones que nos llevan a pensar que más importante que el hecho de seleccionar textos es la misión de cómo leerlos, para que de esta manera una actividad predominantemente homogénea y hegemónica se torne contrahegemónica y heterogeneizadora.

La problemática del “Capitalismo del conocimiento”, apenas enunciada más arriba, podemos encontrarla como trasfondo del tema que aborda Ninoska Vera en su artículo “A propósito de los problemas de equidad e igualdad en educación en Chile y su incidencia en la enseñanza del francés”, en donde nos propone una explicación del desplazamiento de la enseñanza del francés en el currículum educacional chileno, a partir de la relación educación-lógica de mercado y su ecuación hegemónica: recursos/productividad, implantada en el contexto nacional con fuerza sobre todo desde la década de 1980.

 

Sumamente valiosos son los documentos recuperados que aportan Joyce Contreras y Jorge Cáceres. Joyce nos presenta un texto inédito que rescata el alegato pionero de Carmen Arriagada en torno a la situación femenina en la instrucción pública de mediados de siglo XIX. Destaca sobremanera la fuerza de la enunciación de la autora, donde en determinado momento llega a expresar: “De la educación del hombre esperan utilidad por la profesión lucrativa que abrace, y abandonan la de la mujer porque no les ofrece igual provecho […] ¡Pobre mujer! ¡Siempre la última, siempre dependiente y en todo tiranizada! ¡Injusticia del hombre!”. Jorge, por su parte, nos presenta un panorama de la instrucción pública en Valparaíso tras la expulsión de los jesuitas, hecho que supone un daño profundo, dejando a la instrucción pública de la ciudad en un estado convaleciente, sumamente precario, como lo expresan los vecinos de la ciudad (en el documento 3 de una serie total de 5) al hablar de Valparaíso como un “lugar poblado de crecido número de jóvenes sin el menor auxilio de enseñanza ni aún para lo principal á causa de que con la falta de la que daban los regulares de la Compañía”.

Ximena Figueroa contribuye a presentar una perspectiva otra del actual conflicto educacional chileno por medio de la traducción de un texto del historiador francés Jacques Le Bourgeois, en el cual indaga la problemática a partir del fenómeno de la ideologización de los movimientos sociales. En la sección Reseñas, Enrique Cisternas y Mario Molina apuntan críticamente dos de los textos publicados a partir del movimiento social educacional del año 2011 y que mayor cobertura y/o repercusión han recibido en los medios de comunicación: Podemos cambiar el mundo, de Camila Vallejo, y Educación superior en Iberoamérica. Informe 2011, de José Joaquín Bruner y Rocío Ferrada Hurtado.

Cierra este primer número una selección de fotografías de Denis Adonis, Marco Bucarey y Jorge Sánchez, quienes registran algunos momentos de las movilizaciones realizadas en Valparaíso durante el año pasado en el marco del conflicto educacional. Dicho registro se encuentra introducido por un emotivo relato de Stefanía Bucarey sobre su experiencia como profesora en aquellos convulsos, agitados y esperanzadores meses.

Bagubra, revista de literaturas y pensamientos latinoamericanos desde Valparaíso es una revista digital que constituye el trabajo de los estudiantes de los posgrados en literatura de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, al que cabe agregar el apoyo de la Dirección de los Programas, en conjunto con el de los profesores que integran los mismos, puesto que han sido fundamentales para su realización efectiva. El equipo editorial agradece su estrecha colaboración para que esta invitación a debatir ideas, posiciones, motivaciones, intereses pueda realizarse y cumplir sus objetivos.





NOTAS:

 

1Así lo consigna Daniel Lagos Altamirano en Diccionario lingüístico del habla de Valparaíso. Universidad de Playa Ancha: Valparaíso, 2005.

3Para un desarrollo del concepto revisar Krüger, Karsten. «El concepto de ‘La sociedad del conocimiento’ ». Biblio 3W. Revista de Bibliografía de Geografía y Ciencias Sociales, vol. XI, n° 683 (25 de octubre de 2006). En línea: http://www.ub.edu/geocrit/b3w-683.htm. También se puede revisar Alex Callinicos. Las universidades en un mundo neoliberal. 2006. En línea: http://firgoa.usc.es/drupal/files/Callinicos.pdf.